Hoy tengo muchas ganas de escribir. Muchas… realmente muchas. Tantas, que hasta podría dibujar algo, pero claro, tener ganas es sólo el primer paso, luego hay que esperar a que la inspiración llegue.
Es cierto, podría pensar en algún tema interesante y relevante, uno de esos escabrosos o hasta tal vez, podría dejarles un mensaje a la conciencia, mismo Hermano Pablo, pero da la casualidad que ese no es mi estilo, si es que tengo uno, claro. No me gusta pensar en qué escribir. Lo que me gusta es escribir porque me nace hacerlo, porque algo en mi me dice “¡Oe, Kdt! ¡Escribe pues! ¿Qué te parece si hoy escribes de lo que te pasó en el taxi?” o cosas por el estilo.
El asunto es que, por alguna razón, no logro escuchar a esa voz que cada cierto tiempo me grita al oído para escribir.
…
Y la extraño.
¿Se habrá ido? ¿Acaso en su chamba también hubo promoción de vacaciones 7 x 5? ¿Será que está gritando y que yo no lo escucho? ¿Se habrá cansado de gritar?
Tal vez sólo le dio la porcina y pronto regresará, Dios mediante. (¡¡Sólo!!)
Hay que ser optimistas… dicen.
Mientras tanto trabajaré… o intentaré hacerlo. Esperaré, pero no sentado. Así me aburro y bien saben que el aburrimiento es el principal asesino de la inspiración.
“Cómo quisiera que mis dedos tipearan sin descanso, que las palabras fluyeran con ese sutil orden que regala significados profundos. Que escribieran mensajes inteligentes transformaría simples palabras en catalizadores de sentimientos o reflexiones. Hoy, sin embargo, son simples y burdos vehículos de fuga.”
Dicen que los lobos viejos comen siempre en primer lugar, luego las madres y sus cachorros y finalmente, los jóvenes inexpertos. Me imagino que lo hacen para que aquellos jóvenes inexpertos dejen de serlo aprendiendo a cazar solos.
Si es así, y no he confundido las jerarquías, la naturaleza estaría demostrando una vez más lo sabia que es. No por nada la llaman “madre”, aunque a veces más que madre, parece “abuela”.
¿Pero qué pasa cuando el orden jerárquico varía? Cuando los antiguos lobos desprecian el liderazgo de la manada para traerle la comida a los jóvenes que aparecen más fuertes que ellos… ¿Están obedeciendo un ciclo natural de la vida o están sucumbiendo ante la presión de los jóvenes inexpertos que, aparentemente, van sumando experiencia?
Creo que es hora de cambiar de canal. Mucho Discovery a veces afecta, aunque debo confesar que yo también amo al mundo.